Volvía del skate park. Era tarde.
Bueno no, en realidad eran solo las 17:00, pero para mi era tarde.
Hace poco que monto en skate, estoy empezando, e iba demasiado rápido. Me habían dicho que lo hacia bien para llevar tan poco, así que a pesar de todo, aceleré. Me confié.
Y me comí una farola.
Empecé a sangrar por la nariz un montonazo, me tapé la nariz con la mano y pedí ayuda, pero la gente a mi alrededor pasaba de mi.
Y no era precisamente poca.
Desde siempre, mi relación con el mundo no ha sido muy buena QUE SE DIGA.
Para cuando quise darme cuenta, mi skate ya estaba a metros de mí. Corrí hacia él tapándome la nariz y chorreando sangre.
Mi skate iba hacia una carretera. Un coche lo iba a partir por la mitad.
Seguí pidiendo ayuda, que por favor detuviesen el skate, pero nada.
Al ver que era inútil, dejé de pedir ayuda y me concentré en pillar el skate, pero estaba demasiado lejos. No iba a llegar a tiempo, el skate ya habia bajado la acera y un coche lo iba a atropellar...
Y una mano enfundada en un guante blanco lo cogió a tiempo.
Una pulsera dorada.. Un brazalete..
Un erizo negro y rojo había salvado mi skate.
